Los centros culturales son espacios abiertos cuyo compromiso principal radica en la difusión de actividades de entretenimiento, formación y desarrollo, accesibles a una colectividad, la función social de este espacio común se construye desde tres principales circunstancias:
- La iniciativa de donde surge: institucional o independiente.
- La configuración de su perfil como centro cultural, que es mayormente determinado por la iniciativa.
- La función referente a los sujetos que componen y configuran el espacio a partir de sus roles: público de consumo cultural, audiencia y/o personas creadoras.
Hoy se observa cómo el perfil y la función de los centros culturales independientes cambia y se adapta a la necesidad de generar actividades culturales donde confluyan diversos enfoques y disciplinas (tecnología, sustentabilidad, clima socio-cultural, activismo, arte, música, cine, etc). Es la emergencia de características de hibridación, una cualidad que manifiesta la posibilidad de experimentación e innovación, por medio de la mezcla y recomposición de “elementos” artísticos y/o culturales (disciplinas, técnicas, tradiciones, lenguajes u objetos) que generan nuevas y complejas expresiones.
El laboratorio Symbolon de Barcelona, sería un ejemplo de este carácter híbrido que promueve actividades culturales en espacios transdisciplinares e independientes. En sus salas se realizan clases, cursos y talleres sobre yoga, ciencias holísticas, ciencias de la vida y de experimentación con tecnología. Cuenta con consultorios para terapias y una habitación para residencias temporales de creación. Symbolon es un laboratorio para la producción y gestión de proyectos que vive constantes procesos innovación creativa gracias su dinámica integral de generar actividades al interior de sus instalaciones y de atraer colaboraciones externas con sus residencias.
Fotografía por Fraktaliae






